¿Qué pasó con nuestra capacidad imaginativa, con esa fantasía que volaba libremente?
En alguna parte se perdió, esas pocas neuronas que almacenaban cada pequeño detalle de un cuento fantástico, se extraviaron, se evaporaron, desaparecieron sin dejar huellas.
Nadie está muy interesado en encontrarlas, ni menos aún en resucitarlas.
La televisión con sus imágenes y sonido, ha extirpado esa parte del cerebro donde estaban insertas, hemos sufrido una lobotomía indolora, una auténtica castración mental, que nos dejó con una sonrisa bobalicona en los labios esperando que alguien nos diga cosas concretas, y así somos felices, nuestra categoría es la de un delta menos en el Mundo Feliz de Huxley.
Este blog es algo así como una Clínica de Rehabilitación de la Fantasía, para aquellos que creen que pueden recuperar algo de la imaginación perdida en el espacio y en el tiempo. Esta difícil terapia se ha reforzado con un remedio natural infalible, el sentido del humor fino y delicado, que produce una leve sonrisa, no la carcajada grosera y estrepitosa que acostumbramos a oir como una demostración de alegría en nuestra sociedad actual.
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